Radar meteorológico en Antofagasta permite anticipar tormentas con hasta dos horas de ventaja
Antofagasta cuenta con una herramienta capaz de advertir la formación y el desplazamiento de tormentas antes de que alcancen sectores poblados. Se trata de un radar meteorológico instalado en el Campus Coloso de la Universidad de Antofagasta, cuyo alcance cubre un radio aproximado de 150 kilómetros.
El sistema puede entregar alertas con hasta dos horas de anticipación, información que resulta clave para activar medidas preventivas y reducir los riesgos asociados a eventos meteorológicos extremos.
Tecnología única en la macrozona norte
El dispositivo forma parte del Centro de Ingeniería en Mitigación de Catástrofes Naturales de la Universidad de Antofagasta y es el único equipo de estas características operativo en el norte del país.
Su tecnología permite establecer cuándo se está formando una tormenta, hacia dónde se desplaza, cuál es su intensidad y qué zonas podrían recibir sus efectos con mayor fuerza.
Además, es capaz de aportar antecedentes sobre la cantidad de agua que podría caer y la actividad eléctrica asociada al fenómeno.
El director del centro, académico e hidrólogo Jorge Van Den Bosch, explicó las capacidades de la herramienta.
“El radar detecta la tormenta e indica las características del fenómeno y los lugares que se verían más afectados. Incluso podemos tener información sobre la carga eléctrica que puede tener y la cantidad de precipitaciones que se generarían”, indicó.
Datos son procesados casi en tiempo real
El funcionamiento del equipo se asemeja al de otros radares convencionales, aunque incorpora un sistema externo para analizar la información recopilada.
Los datos son enviados a las plataformas de UBIMET, empresa austríaca especializada en monitoreo meteorológico. Allí son procesados y devueltos con un análisis detallado en cuestión de minutos.
Seguimiento comienza sobre el océano
La ubicación geográfica del norte de Chile hace especialmente relevante esta capacidad de observación.
Según explicó Van Den Bosch, una parte importante de las tormentas que amenazan la zona puede originarse mar adentro. El radar permite seguir su evolución, estimar su potencia y anticipar su posible ingreso al continente.
“Considerando las características de nuestra zona, es más probable que las tormentas se generen en el océano. Con este radar podemos saber la trayectoria y su potencia, entregando información útil para tomar las medidas preventivas necesarias”, afirmó.
No basta con saber cuánto lloverá
El investigador sostuvo que el monitoreo meteorológico debe complementarse con un mayor desarrollo de la hidrología.
Esta disciplina estudia el comportamiento del agua después de que cae sobre el territorio, permitiendo calcular por dónde escurrirá, qué sectores podrían inundarse y cuáles serían las rutas más seguras para una evacuación.
Conocer únicamente la cantidad de milímetros pronosticados no es suficiente, ya que el impacto de una lluvia también depende del relieve, los cauces naturales y las características del suelo.
Advierten falta de mapas en sectores rurales
Van Den Bosch explicó que algunas comunas cuentan con planos que muestran el posible recorrido del agua. Sin embargo, esta información todavía es insuficiente en numerosas localidades, especialmente en áreas rurales.
“Es lo que se llama la memoria del agua… los hidrólogos somos quienes debemos saber y medir cuánta agua y cómo va a pasar por un lugar. Si bien algunas comunas ya tienen planos, faltan muchas, especialmente en las zonas rurales. Lo lógico es que para tener buenos planes de evacuación, primero hay que estar seguros de qué camino tomará el agua caída”, sostuvo.
Piden fortalecer la formación en hidrología
Actualmente, Hidrología no se imparte como una carrera independiente en Chile.
Ante este escenario, el académico llamó a impulsar esta especialidad y formar profesionales capaces de estudiar el comportamiento de las precipitaciones y sus efectos sobre las ciudades y comunidades.
A su juicio, contar con más especialistas permitiría diseñar mejores planes de emergencia y enfrentar con mayor preparación las contingencias climáticas presentes y futuras.
Foto: Soychile.