Centro de Antofagasta pierde fuerza comercial y evidencia cambios en su vida urbana

 Centro de Antofagasta pierde fuerza comercial y evidencia cambios en su vida urbana

El corazón de Antofagasta atraviesa una transformación visible que preocupa a vecinos, comerciantes y especialistas. Lo que durante décadas fue el principal polo comercial y de encuentro de la ciudad hoy muestra señales claras de desgaste, con un paisaje urbano cada vez más marcado por el comercio informal, la rotación constante de negocios y la pérdida de identidad de sus espacios tradicionales.

Calles emblemáticas con un nuevo rostro

Las históricas arterias Arturo Prat y Manuel Antonio Matta, reconocidas por concentrar el comercio formal y el tránsito peatonal, han cambiado de manera notoria. Actualmente, el panorama está dominado por una alta presencia de vendedores ambulantes, ruidos persistentes y locales que abren y cierran en cortos periodos.

Menos tiendas tradicionales, más servicios rápidos

En este proceso, muchos comercios clásicos han optado por dejar el sector, dando paso a rubros orientados a servicios exprés y productos de bajo costo. Esta transición ha modificado el perfil comercial del centro, reduciendo la diversidad y afectando la estabilidad del comercio establecido.

Locales vacíos y pérdida de dinamismo

Otro de los signos del deterioro urbano es el aumento de inmuebles con letreros de arriendo y espacios que han cambiado de giro. Para trabajadores y residentes del sector, este fenómeno refleja una menor actividad económica formal y una sensación de estancamiento en una zona clave de la ciudad.

Críticas a la fiscalización

Desde el entorno del centro, se cuestiona además una fiscalización considerada desigual. Según relatan vecinos y locatarios, los controles se concentran principalmente en los negocios establecidos, mientras que el comercio informal mantiene una presencia constante en el espacio público.

Impacto en el casco histórico

El deterioro no se limita a las calles comerciales. El circuito que une la Plaza Colón con la Plaza Sotomayor, sector donde confluyen servicios públicos, oficinas y un alto flujo de personas, también muestra signos de desorden, ruidos permanentes y una disminución de actividades tradicionales que antes daban vida al lugar.

Más que una cuestión estética

Especialistas advierten que este escenario va más allá de lo visual. La masificación del comercio informal y el desgaste de la infraestructura han alterado la forma en que se habita el centro, afectando la convivencia, el uso del espacio público y la percepción de seguridad.

Para residentes y expertos, el desafío es recuperar el valor urbano de uno de los sectores más relevantes de Antofagasta, antes de que el deterioro termine por consolidarse como la nueva normalidad.

Quienes deseen profundizar en este tema pueden revisar el reportaje completo publicado por El Mercurio de Antofagasta.

Foto: Soychile.