El Niño amenaza ecosistemas del norte: anchovetas migrarían y fauna marina perdería alimento

 El Niño amenaza ecosistemas del norte: anchovetas migrarían y fauna marina perdería alimento

La fase cálida de El Niño podría provocar importantes cambios en los ecosistemas marinos del norte de Chile durante los próximos meses, especialmente si la temperatura del océano supera en más de 2°C los valores habituales.

Entre los posibles efectos se encuentran modificaciones en la presencia de microorganismos que sostienen la cadena alimenticia, desplazamientos de cardúmenes de anchoveta y una menor disponibilidad de alimento para aves y lobos marinos.

El escenario podría alcanzar su mayor intensidad durante la primavera y el verano del hemisferio sur, según explicó Marcelo Oliva Moreno, oceanógrafo biológico y académico de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Antofagasta.

Cambios podrían comenzar desde el fitoplancton

Uno de los impactos más relevantes no necesariamente será visible a simple vista.

El aumento de la temperatura del mar puede modificar la cantidad y composición del fitoplancton y de las microalgas, organismos que forman la base de gran parte de la cadena alimenticia oceánica.

Oliva explicó que “Al afectarse la temperatura, la presencia de fitoplancton y microalgas se ve afectada, cambia la composición. No son las mismas microalgas. Y tiene impacto en toda la cadena, un impacto sobre el zooplancton, y el zooplancton es la dieta, digamos, forma parte de la dieta de muchos peces y diferentes organismos”.

Alteración podría extenderse a peces y otras especies

Cuando cambia el fitoplancton también puede verse afectado el zooplancton, que constituye una fuente fundamental de alimentación para numerosos peces y organismos marinos.

De esta manera, una variación producida en los primeros niveles de la cadena puede trasladarse progresivamente hacia especies de mayor tamaño.

Este escenario coincide con observaciones recientes de la NASA que han identificado una reducción en las concentraciones de clorofila en sectores del océano Pacífico, particularmente cerca del ecuador y al norte de Nueva Zelanda.

La clorofila es utilizada como uno de los principales indicadores para estimar la presencia de fitoplancton en el océano.

Anchoveta buscaría zonas con temperaturas más bajas

Otro de los sectores que podría experimentar consecuencias directas es la pesca.

La anchoveta aparece como una de las especies especialmente sensibles al aumento de la temperatura del agua, por lo que sus cardúmenes podrían desplazarse en busca de ambientes más favorables.

El especialista advirtió que “Lo más evidente de la fase cálida de ENOS (El Niño Oscilación Sur) son los cambios en el clima, particularmente el incremento de las precipitaciones, sin embargo, la pesquería se verá fuertemente impactada como actividad económica acá en el norte, ya que la anchoveta como recurso pesquero ya está debilitada, este ciclo cálido le afectará aún más y también a todos los organismos que tienen rangos de tolerancia estrechos y bien definidos”.

Peces tendrían tres alternativas para escapar del calor

Ante temperaturas superiores a las que toleran habitualmente, las anchovetas tenderían a modificar su distribución.

Según Oliva, “la anchoveta buscará aguas más frías, yéndose al sur, profundizándose o yéndose a la costa, tiene tres alternativas de escape”.

Este comportamiento podría dificultar la actividad pesquera en algunas zonas del norte, debido a que los cardúmenes dejarían de concentrarse en los sectores donde tradicionalmente son capturados.

Lobos y aves marinas podrían enfrentar falta de alimento

El desplazamiento de los peces también tendría efectos sobre los depredadores que dependen de ellos.

Aves y mamíferos marinos podrían encontrar menos alimento disponible, especialmente si las especies que forman parte de su dieta migran hacia aguas más profundas o lejanas.

El académico recordó que situaciones similares ya se han registrado durante ciclos cálidos anteriores.

“Muchas aves marinas se quedarán sin alimento y observaremos aves muertas en la playa, también lobos marinos, ya que pierden su sustento, y esto ya sucedió. Recuerdo en los años 90 una alta mortandad, en que las crías o lobitos chicos, prácticamente habían perdido lo que se conoce como grasa subcutánea, que es una reserva de grasa que tenían, a consecuencia que las madres no tenían acceso al alimento, a la pesca, y por lo tanto no podían alimentar a los cachorros”.

Aguas más cálidas también podrían atraer nuevas especies

El aumento de la temperatura no necesariamente provocaría únicamente efectos negativos.

Las aguas más cálidas también podrían favorecer la llegada o proliferación de organismos que habitualmente se encuentran en ambientes de mayor temperatura.

La aparición de estas especies podría compensar parcialmente algunos cambios dentro del ecosistema, aunque el alcance de ese eventual equilibrio dependerá de cómo evolucione el ciclo durante los próximos meses.

El Niño forma parte de un ciclo natural

Oliva precisó que El Niño debe entenderse dentro de un proceso climático más amplio denominado El Niño-Oscilación Sur (ENOS).

Este ciclo atraviesa tres estados: una fase cálida correspondiente a El Niño, una etapa neutra y una fase fría identificada como La Niña.

En eventos considerados muy fuertes o extremos, el calentamiento del océano puede superar los 2°C, intensificando las modificaciones físicas y biológicas del ambiente marino.

Frente a este escenario, el monitoreo constante de las condiciones oceanográficas será fundamental para conocer la evolución de la fase cálida y anticipar sus posibles consecuencias sobre los recursos pesqueros, la biodiversidad y los ecosistemas costeros del norte de Chile.

Foto: UA.