Inusual floración cubre de blanco los cerros cordilleranos de Antofagasta
Un llamativo fenómeno natural está transformando por estos días parte del paisaje cordillerano de Antofagasta, donde una extensa floración blanca cubre los cerros y genera una imagen que, a simple vista, recuerda a un manto de nieve.
La escena contrasta con las tonalidades habituales del desierto y ha despertado el interés de quienes han llegado hasta el sector para observar y fotografiar este poco frecuente cambio en el entorno.
Una imagen poco común en pleno desierto
El registro aéreo fue realizado por Gerhard Hüdepol, fotógrafo de naturaleza que durante 25 años se desempeñó en el Observatorio Paranal y que actualmente dedica gran parte de su trabajo a documentar paisajes y biodiversidad del norte de Chile.
Según consignó La Estrella de Antofagasta, Hüdepol sobrevoló la zona a bordo de una avioneta Cessna, experiencia que le permitió dimensionar desde las alturas la superficie cubierta por la floración.
Fotógrafo destaca lo excepcional del fenómeno
La magnitud de la escena sorprendió al fotógrafo, quien señaló que este tipo de floraciones no se presenta de manera habitual en la zona.
“Está todo blanco, se ve prácticamente como nieve. Yo quería registrarlo porque es un evento único. Eso pasa una vez cada, no sé, 15 años o menos”, relató.
Visitantes llegaron hasta los sectores florecidos
Desde el aire también fue posible observar el creciente interés que ha generado el fenómeno entre residentes y visitantes.
Durante el recorrido, Hüdepol identificó numerosos vehículos transitando por los caminos de acceso, además de personas caminando entre los sectores donde la vegetación cubre gran parte de los cerros.
El desierto cambia temporalmente de apariencia
La floración ofrece una postal poco habitual para una región caracterizada por sus condiciones extremadamente áridas.
Durante este periodo, el paisaje adopta de manera temporal una apariencia completamente diferente, permitiendo apreciar cómo determinadas condiciones naturales pueden modificar de forma notable el entorno desértico.
El fenómeno también se ha convertido en un atractivo para quienes buscan observar de cerca, fotografiar y conocer uno de los cambios más singulares que puede experimentar el territorio de Antofagasta.