Verano en carpa: familias comienzan a pernoctar en la playa El Huáscar de Antofagasta
El paisaje costero de Antofagasta cambió este verano. Frente al mar comenzaron a multiplicarse carpas, cocinillas y mesas plegables, dando forma a una escena cada vez más común en el borde costero de la ciudad. Lo que antes era solo una visita por el día, hoy se extiende hasta la noche y, en algunos casos, por varios días consecutivos.
Carpas frente al mar y rutinas que se repiten
El Huáscar, el epicentro del fenómeno
Uno de los puntos donde más se nota esta tendencia es el balneario El Huáscar. Desde temprano, especialmente los fines de semana y feriados, familias completas llegan cargadas con implementos de camping y se instalan en la arena como si se tratara de un campamento formal.
Algunos se limitan a pasar la jornada, pero otros van más allá: levantan carpas resistentes, organizan espacios para cocinar y permanecen hasta altas horas de la noche, repitiendo la dinámica durante varios días seguidos.
Una alternativa al alto costo de salir de la ciudad
Para muchos, esta forma de veranear responde a razones prácticas. Viajar fuera de Antofagasta implica gastos elevados, mientras que la playa ofrece cercanía, clima agradable y un espacio donde compartir en familia sin grandes desembolsos.
“Es más económico y los niños lo pasan bien”, relata una madre que decidió instalar su carpa frente al mar, reflejando una opinión que se repite entre quienes adoptaron esta modalidad.
Entre el descanso y la controversia
Un fenómeno que genera debate
Aunque para sus protagonistas se trata de una solución accesible para disfrutar el verano, la masiva presencia de campistas también ha abierto una discusión. El uso prolongado de espacios públicos, la permanencia nocturna y el impacto que podría generar en el entorno han puesto el tema en la mira.
Así, mientras algunos celebran esta nueva forma de aprovechar el borde costero, otros observan con atención cómo este improvisado campamento urbano sigue creciendo y marcando la temporada estival en Antofagasta.
Foto: Soychile.