Las perturbadoras notas del autor del ataque en Calama: “Perdoné una vida, soy un héroe técnicamente já!”
Un cuaderno encontrado en la habitación de Hernán Meneses Leal, estudiante imputado por el ataque ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, se transformó en una de las piezas centrales de la investigación. El documento, hallado por la Brigada de Homicidios de Calama, expone pensamientos, decisiones y antecedentes que, según los peritajes, dan cuenta de una planificación previa del hecho.
El hallazgo se produjo en el domicilio familiar del joven, donde los detectives localizaron el cuaderno junto a su cama, de acuerdo a lo reseñado por Biobiochile.
Un cuaderno con mensajes inquietantes
La instrucción inicial
El documento, de marca Proarte y con una portada ilustrada con un lobo, no contenía apuntes escolares, sino escritos personales. En su primera página, destacaba una palabra escrita en tinta roja: “DIFUNDIR”, acompañada de una instrucción directa para que el contenido fuera dado a conocer.
Los especialistas que revisaron el material lo catalogaron como un manifiesto, debido al tono y contenido de los textos.
Reflexiones y decisiones
En las páginas siguientes, el joven dejó plasmada su visión personal, incluyendo la frase: “La vida no tiene valor, pues nadie vive para ver su impacto o legado, de tener uno, lo mejor que puedes hacer es asegurarte de que dejas algo en el mundo antes de irte, y yo tomé mi decisión”.
Además, señaló que su interés por ataques masivos no era reciente, escribiendo: “La idea de los ataques en masa ha estado en mi mente causando fascinación e intriga desde 2016-2017, mucho antes de investigar a fondo y de planear el mío”.
Señales previas y planificación
Un intento que no se concretó
El cuaderno también revela que el estudiante había considerado actuar anteriormente. En una de sus anotaciones escribió: “Durante uno de los últimos días de clases de 2025 estuve muy cerca de hacerlo (…) Al retractarme perdoné una vida así que soy un héroe técnicamente, ja!”.
Este registro evidencia que el hecho no fue impulsivo, sino que estuvo precedido por reflexiones y decisiones previas.
El día previo al ataque
El 26 de marzo, un día antes de los hechos, volvió a escribir: “Creo que llegó la hora, estoy listo con todo pero no mentalmente, he sido descuidado y he sido obvio por lo que es un milagro haber llegado hasta acá. Seguir posponiendo es un riesgo que no puedo tomar si en verdad quiero hacer esto”.
En otras líneas, dejó ver su estado emocional antes del ataque: “Se siente raro comprar la ropa con la que voy a morir” y también “¿Mi mayor lamento? Posponer tanto esto, debió haber ocurrido mucho antes”.
La última anotación antes del hecho fue aún más explícita: “El peso y realidad de lo que haré comienza a hundirme el pecho a medida que dejo más cosas listas y se siente que no hay vuelta atrás”.
Antecedentes del estudiante
Seguimiento escolar y diagnóstico
Desde el establecimiento educacional se informó que el joven mantenía un historial de inasistencia prolongada. Según la inspectora general, “Estaba con seguimiento de asistencia a clases desde que iba en séptimo básico, debido a que llevaba largos periodos de tiempo que no asistía a clases. Incluso en un momento tuvimos que decirles a los padres que, si no lo llevaban a evaluación neurológica, nosotros como establecimiento educacional lo haríamos. Ahí llevaron un documento donde se diagnosticaba a Meneses con autismo grado 1, trastorno depresivo y de sueño”.
La psicóloga del recinto también aportó antecedentes, señalando que “Otro de los argumentos que mencionaron los padres era que estaba enviciado con juegos nocturnos, por lo que no podía dormir, además de los conflictos familiares propios de padres separados”.
El día del ataque
Comportamientos que generaron alerta
El día de los hechos, algunos funcionarios notaron conductas inusuales. Una inspectora relató: “Estas vestimentas inmediatamente me llamaron la atención, dado que parecía y yo lo asocié a una especie de ‘NINJA’, por lo que le pregunté a S. quién era él, respondiéndome que se trataba del alumno Meneses de 4to Año Medio, diciéndome que había que tenerle ojo dado que tenía TEA”.
Una estudiante también describió lo que vio: “Vi que desde la inspectoría pasó caminando hacia el baño de hombres un sujeto el cual vestía todo de negro, tenía su rostro tapado con una especie de mascarilla y portaba una mochila (la cual se veía llena). Personalmente me pareció muy extraña su vestimenta, de hecho, pensé que era una persona externa al instituto que venía a realizar algún trabajo en el establecimiento”.
Ataque y detención
Tras salir del baño, una docente observó la agresión: “Instantes después, al advertir el regreso del alumno autorizado, observé la salida desde el interior del baño de una persona de vestimenta oscura portando un objeto contundente, similar a un palo, con el cual efectuaba movimientos de agresión, levantando y bajando el brazo de manera violenta”.
El agresor fue reducido por alumnos y funcionarios en el patio. Un inspector relató: “Yo le saqué unos tres o cuatro cuchillos del pantalón y un cinturón que tenía con bolsillos, los cuales dejé en el suelo lejos de él, mientras que el profesor Eugenio le estaba sacando una mochila. Ese día vestía unos pantalones oscuros, un polerón negro abierto, debajo una polera negra, encima de la polera y debajo del polerón tenía unos tirantes reflectantes que afirmaban un cinturón, en cual tenía dos portas cuchillos. En la cara llevaba un balaclava”.
Mientras era reducido, el joven manifestó: “Yo ya cumplí con lo que quería, déjenme matarme. Yo me tomé muchas pastillas”.
Evidencia clave en la investigación
El cuaderno como pieza central
El cuaderno encontrado en su habitación se ha convertido en una prueba fundamental dentro del caso, ya que contiene antecedentes que permitirían entender la planificación del ataque.
Las páginas finales incluso presentan manchas identificadas como sangre, junto a la frase escrita en inglés: “Final solution”, acompañada de dibujos y esquemas que forman parte del análisis pericial en curso.
Foto: ARCHIVO | Agencia UNO / Capturas Mega | Edición BBCL